
Rapa Nuí y el hombre de los ojos tristes.
"Tierra que obliga a conectarse con tu yo más profundo...
Tierra de energía que emana de la tierra, la humedad, el aire, el mar...
Tierra de hombres fuertes y guerreros, donde los sentidos superan a la razón...
Tierra de contradicciones para aquellos que la visitan y que al final del viaje, descubren su magia, su fuerza".
Un día una mujer blanca de pelo negro, acostumbrada al sometimiento del pensamiento, abrumada por la responsabilidad de vivir en una gran ciudad, llega a esta isla con mucho escepticismo, negando la fuerza que la naturaleza puede ejercer sobre los seres humanos...Negando la posibilidad de la simpleza de las cosas, testaruda e inconsciente del amor real por la vida.
De repente, ella descubre que todo lo que ha sido en su vida, estuvo tan dominado por el dolor, pero es capaz de re-encontrarse con Dios en la magnificencia de esta isla misteriosa y da gracias porque Él.., todopoderoso, la ha puesto en su camino.
Una noche, estando en la isla tiene una extraña premonición...La mujer conocería a un hombre muy especial... a un rebelde, un hermitaño... un hombre que difícilmente podría conocer en otro lugar del planeta...
El sueño no tardó en hacerse realidad y para su sorpresa una noche de Domingo cuando el festival de la Tapati estaba en su apogeo, lo conoce a él..., sí, al hombre de sus sueños, a aquel que ella sueña que la necesita...
Debo decir que este hombre, era el que tenía los ojos más tristes del universo. Era hermoso, pero más que belleza física, era la belleza que emanaba de su melancólica mirada.
Era él, sí, y quizás hice mal en tratar de invadir su tormenta interior...
Mi intención no era molestar su silencio, sólo era poder saber porque el hombre de los ojos tristes bajaba a las profundidades del mar azul profundo...¿ De qué huía?; ¿ Por qué temía enfrentar su realidad?...
Sito Hey... se llamaba, le gustaba bucear en las aguas claras de ese mar y desde que escuché su nombre supe que de alguna u otra forma estaría conectada con él o con su escencia.
Hoy, a pesar que ha pasado ya mucho tiempo desde mi visita a la isla, aún suelo recordar los ojos tristes de aquel hombre. Pero el destino y sus jugarretas se encargarían de darme una sorpresa más... La historia no había terminado. No para mí al menos...
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